Su origen se sitúa ya en la década de los sesenta, por parte de un grupo de destacados psicoanalistas de Milán, que empezaron a estudiar la sistémica que venía de EE. UU. Tuvieron intensos contactos con Watzlawick y otros miembros de la escuela interaccional del MRI, y realizaron una lectura muy fiel y profunda de Bateson, hasta que su fascinación por el modelo sistémico fue tan intensa que cuatro de ellos fundaron el Centro per il Studio della Famiglia. Se comenta en el mundo sistémico el simbolismo de la coincidencia entre la muerte de Jackson y el nacimiento de esta escuela en 1968.
Selvini Palazzoli, M., Cirillo, S., Selvini, M., y Sorrentino, A. M. (1988). Los juegos psicóticos en la familia.Barcelona: Paidós, 1990.
Boscolo, L., Cecchin, G., Hoffman, L., y Penn, P. (1987). Terapia familiar sistémica de Milán. Buenos Aires: Amorrortu, 1989.
Método terapéutico:
En su trabajo de 1980, el equipo de Milán describe su método de entrevista, que ha sido una guía maestra para gran parte de los terapeutas sistémicos. El proceso se inicia ya en el mismo contacto para la petición de consulta. Mediante una ficha telefónica se recoge información básica sobre el derivante y la familia que permita elaborar una hipótesis circular inicial acerca de la función específica que para cada miembro de la familia cumple el síntoma del paciente identificado.
Aunque sea sólo un contacto telefónico inicial, su análisis detallado puede aportar elementos orientadores acerca de las expectativas que tiene la familia del tratamiento (a veces relacionadas con el mensaje que ha dado el derivante) y, por tanto, de sus parámetros organizativos.
De esta forma, las sesiones de terapia comienzan con una hipótesis previa el equipo acerca de los motivos por los que la familia busca ayuda, y lo que espera de la terapia en función de su estructura actual. Esta hipótesis inicial se revisa en el transcurso de la sesión, de modo que gran parte de las preguntas del terapeuta van dirigidas a confirmar o refutar la hipótesis inicial.
El hecho que una parte del equipo se mantenga detrás del espejo unidireccional permite asegurar en gran medida el logro de la condición de neutralidad del terapeuta respecto de la familia, considerada como indispensable, así como el mantenimiento de una "meta-posición" con respecto a la familia.
Otro aspecto innovador del método de este equipo es que el intervalo entre sesiones es de un mes. Lo justifican sugiriendo que los efectos de la entrevista y de la intervención final deben digerirse lentamente. Con el tiempo su efecto es más visible puesto que, dada las interconexiones circulares entre los miembros de la familia, los pequeños cambios en uno de ellos afectan a los demás, y luego a la inversa, hasta que se genera una serie de cambios en cadena, que precisan cierto tiempo para desarrollarse.